«Nunca he hecho una sesión así, ¿cómo va exactamente?» y «¿de verdad funciona por videollamada?» son, con diferencia, las dos preguntas que más me llegan por WhatsApp antes de reservar. Este artículo las responde.
Por qué trabajo online
Vivo en Venezuela y la mayoría de las personas que acompaño están en España. Así que la respuesta corta es que la videollamada es lo que hace posible que trabajemos juntas.
Pero hay una respuesta más larga, y es que después de años haciéndolo de las dos maneras, no he notado que las sesiones a distancia rindan menos. Lo que sostiene una sesión no es compartir metros cuadrados: es la atención puesta en la otra persona, la escucha y la disposición con la que ambas llegamos. Eso atraviesa una pantalla sin problema.
De hecho, el formato online tiene ventajas concretas: estás en tu casa, en tu entorno, sin haber cruzado media ciudad ni haber buscado aparcamiento. Cuando termina la sesión no tienes que salir a la calle y recomponerte en el metro: puedes quedarte donde estás, en silencio, todo el rato que necesites. Para un trabajo que a veces remueve, eso es bastante importante.
Qué necesitas
- Un dispositivo con cámara: móvil, tablet u ordenador. Cualquiera vale.
- Conexión estable. No hace falta gran velocidad, pero sí que no se corte cada dos minutos.
- Un sitio tranquilo donde nadie vaya a entrar durante una hora. Si en casa es imposible, un coche aparcado funciona sorprendentemente bien.
- Auriculares, si compartes espacio con más gente. Ayudan a la intimidad y al sonido.
- Papel y boli. Siempre sale algo que luego querrás recordar con exactitud.
No necesitas velas, ni cristales, ni ningún objeto especial. Si te apetece encender una vela porque te ayuda a entrar en ambiente, perfecto, pero es para ti, no para la sesión.
Cómo transcurre
Antes: la reserva
Todo empieza por WhatsApp. Me escribes, me cuentas por encima qué buscas, y entre las dos vemos qué servicio encaja mejor —a veces la persona pide una cosa y lo que necesita es otra—. Acordamos día, hora y forma de pago. Como hay diferencia horaria, busco huecos que te funcionen a ti.
Los primeros minutos
No empezamos en frío. Los primeros minutos son para saludarnos, comprobar que el sonido y la imagen van bien, y que te asientes. Si estás nerviosa, se nota y no pasa nada: prácticamente todo el mundo llega algo nervioso a su primera sesión.
El grueso de la sesión
Aquí ya depende del servicio. En una lectura de tarot trabajamos sobre tu pregunta y vamos comentando lo que aparece; es una conversación de ida y vuelta, no un monólogo mío. En una sanación o en una sesión de T.R.E. hay tramos en los que simplemente estarás en silencio mientras yo trabajo, y luego te devuelvo lo que ha ido apareciendo.
Puedes interrumpir cuando quieras. Si algo no lo entiendes, o no te encaja, o quieres que profundicemos en un punto, dilo. Una sesión no es un examen.
El cierre
Los últimos minutos son para recoger: qué te llevas, qué ha quedado claro, qué puedes hacer estos días. Intento que nadie salga de una sesión con la cabeza revuelta y sin un hilo del que tirar.
Después
Te recomiendo no encadenar la sesión con una reunión o con recoger a los niños. Deja un rato de margen. Bebe agua, sal a caminar si puedes, y no tomes decisiones grandes esa misma tarde: deja que se asiente lo que ha salido.
Es normal sentir cansancio, o al revés, una energía inusual. También es normal no sentir nada especial en el momento y que algo se coloque solo unos días después.
Sobre la confidencialidad
Lo que se habla en una sesión no sale de ahí. No grabo las videollamadas, no comento casos con nadie y no publico nada que permita identificar a una persona. Los testimonios que aparecen en la web están puestos con permiso expreso de quienes los escribieron.
Si nunca has hecho esto
Mucha gente llega con una mezcla de curiosidad y vergüenza, como si consultar fuera algo que hay que justificar. No lo es. Puedes escribirme solo para preguntar, sin reservar nada y sin compromiso: prefiero mil veces resolver tus dudas antes que tener a alguien en sesión sintiéndose incómodo.
Y si al hablar conmigo ves que esto no es para ti, también está bien. No trabajo convenciendo a nadie.